Los pasados 1 y 2 de septiembre se celebró en el Teatre Liceu de Barcelona la Gala Ibstage 2018. En ella confluyeron tanto los jóvenes talentos, que integraron los cursos IBstage de este verano, como el Ballet de Catalunya y figuras destacadas del mundo de la danza actual como Polina Semionova, Anastasia Limenko, Igor Tsvirko, Elisa Badenes y Martí Paixà entre otros.

Bajo la dirección de Leo Sorribes los asistentes pudimos disfrutar de una Gala IBstage fluida, con una sucesión de coreografías, bien escogidas, en las que se amalgamaban diferentes estilos de danza y personalidades. No sé a vosotros, pero personalmente me fascinan esos movimientos de los bailarines en el escenario que, tras horas y horas de aprendizaje y ensayos, nos transmiten a los espectadores los movimientos más complicados y rebuscados haciéndolos a nuestros ojos livianos, gráciles, naturales y sencillos. Lo cierto es que salimos del Liceu entusiasmados y no fuimos los únicos. El público palpitaba con algunas de las coreografías, aplaudiendo, aclamando, y entrando en esa especie de comunión con el escenario que solo se produce ante los grandes artistas.

Las dos horas largas, con intermedio de 25 minutos, que duró la Gala del día 1 de septiembre, que es la que tuve la oportunidad de presenciar, se me hicieron cortas y es que las interpretaciones eran muy variadas. En la Gala se intercalaba la danza al más puro estilo clásico con la contemporánea, cubriendo así las preferencias de un amplio perfil público interesado en el baile.

Particularmente me llama el estilo clásico. Sin embargo, debo confesar que algunas de las representaciones contemporáneas me dejaron embelesada, figuras confundiéndose en movimientos casi imposibles, con una sincronía casi perfecta. Ejemplo de ello la interpretación de los bailarines Elisa Bardenes y Martí Paixà interpretando Arcadia pas de deux Adagio, con música de Jurriaan Adriessen.

Visualmente atractiva se percibió la capacidad de coordinar a tantos bailarines en el escenario para que se conviertan en un solo cuerpo de baile. Prueba de ello el propio cuerpo de baile de IBstage en Le Corsarie – Jardin Anime. Una interpretación dulce, vital y romántica.

Impresionante, me pareció, la fuerza que desprendía Anastasia Limenko interpretando, junto a Igor Tsvirko, al Cisne negro de Tchaikovsky. No se quedó atrás la intervención del cuerpo de baile del Ballet de Catalunya interpretando una coreografía de Leo Sorribes, con música de Mason Bates. La Coda como colofón final, con todos los intérpretes sobre el escenario, despidió a un público emocionado y rendido.

Si algo caracteriza a la Gala IBstage 2018 es la capacidad de transmitir emoción, amalgamar y unir: estilos de danza diversos, música de diversas épocas y bailarines reconocidos junto a los jóvenes talentos del curso de perfeccionamiento de danza de IBstage y el incipiente Ballet de Catalunya, dando como resultado un espéctaculo original y atractivo.

No es necesario añadir que salimos encantadisimos con la Gala, disfrutando cada segundo, con el Liceu lleno. Esperamos con impaciencia ya la próxima gala para el año que viene.

La del IBstage nos parece una gran iniciativa por el hecho de que desde Barcelona se fomenten las artes escénicas y concretamente la danza clásica y contemporánea con impulsos de este estilo.