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  • 7 de diciembre, 2016

Mindfulness: aprendiendo a crear Burbujas de paz

Hace unos días tuve la oportunidad de acudir al Instituto Mindfulness de Barcelona, a la presentación del libro Burbujas de paz, del sello Nube de Tinta de Penguin Random House.

Debo reconocer que antes de leer Burbujas de paz era muy poco versada en este tema y que la lectura de Burbujas de paz, unida a las palabras serenas de la autora, Sylvia Comas, en la presentación, han contribuido a hacerme descubrir unas técnicas y actitudes cotidianas, que a mi parecer, dado el ritmo de vida actual, podrían resultar beneficiosas para mayores y para pequeños.

Burbujas de paz

Especialmente indicado para los niños que crecen en un mundo en el que impera la multitarea, las nuevas tecnologías y un ritmo de vida frenético. Elementos que en su conjunto favorecen la dispersión de nuestro pensamiento. Este hecho, la dispersión, conlleva una mayor dificultad para focalizar nuestra atención, ser en el instante y disfrutar de cada momento.

Os adelanto que el mindfulness ha entrado en nuestra vida probablemente para quedarse, gracias a Burbujas de paz. Así como que, aunque la practica es sencilla, hacerlo bien desde el principio no es fácil, hay que practicar, tener paciencia y perseverancia para ir viendo los resultados.

Qué es el Mindfulness

La traducción literal de la palabra inglesa significa atención plena o plena conciencia. Y su práctica da como resultado una forma de ser y percibir el mundo de tal manera que se preste especial atención a lo que es estrictamente el presente, en el ser y el sentir del momento. Por decirlo de alguna manera, una especie de Carpe Diem, que nos permita ser plenamente conscientes y captar la esencia de cada instante de nuestra vida.

Estudios científicos, como los elaborados por los psicólogos Killingsworth y Gilbert, relacionados con el funcionamiento del cerebro, han concluido que nuestro bienestar aumenta si percibimos nuestro presente en su totalidad, sin dejar que los pensamientos fluyan hacia el futuro ni hacia el pasado, sino que se centren en el momento, logrando de esta forma una atención plena, sin juzgar.

Gracias a la práctica habitual del mindfulness se consigue, no únicamente un mayor bienestar emocional, sino un mayor grado de autoconocimiento y autoconciencia, empatía y amabilidad hacía el resto.

 

Como he apuntado anteriormente, nuestra época no es una de las mejores para el ejercicio de focalizar la atención, y por este motivo se hace tan necesario a día de hoy que padres y educadores tengamos a mano libros como Burbujas de paz para compartirlos con niños y adolescentes, ayudándoles, de este modo, a que construyan por sí mismos sus propias Burbujas de paz.
Presentación de Burbujas de paz

El libro Burbujas de paz

Sylvia Comas es la mayor experta en nuestro país en técnicas de Mindfulness para niños y adolescentes. Cuando la conoces transmite serenidad, paz y fuerza emocional. Nos habla de la necesidad de enseñar a los niños una práctica que no se aprende en las escuelas. Y es que realmente no basta con aprender y asimilar contenidos. La formación personal de los niños también requiere de otros elementos que impliquen la estimulación de su propio bienestar, de control de emociones, favoreciendo de este modo la relación con aquellos que lo rodean.

Y es que durante sesiones de 8 semanas el lector conseguirá reconducirse a sí mismo hacia el propio autoconocimiento, aumentando la capacidad de atención, mejorando de la relación con los demás, empatizando con el resto, aprenderá a cultivar la capacidad de resiliencia, control de estrés,… Lo mejor de todo es que como es un libro dirigido a familias, todo ello se realiza mediante ejercicios sencillos, de forma muy lúdica, con técnicas de relajación, juegos, y películas, que contribuirán a mejorar nuestro propio entorno familiar.

El proceso de 8 semanas es sencillo de seguir por el hecho de que los capítulos se organizan siguiendo una misma estructura: para empezar nos introduce en lo que vamos a trabajar, a continuación, el apartado burbujas de paz, en el que se proponen ejercicios prácticos para realizar de manera deliberada, y se cierra con la lluvia de burbujas, que son una serie de prácticas que se pueden aplicar al devenir cotidiano en aquellos momentos en que se pueda y te acuerdes.

Para las prácticas, el libro cuenta con el apoyo de meditaciones guiadas para niños y adultos. Como podéis ver es una forma sencilla de acercaros en familia al universo del Mindfulness, del que los estudios demuestran que proporciona muchos beneficios para conseguir el bienestar familiar y personal.

Burbujas de paz

Opinión personal de Burbujas de paz

En primer lugar, aconsejar, como comenta la propia Sylvia, que si deseáis iniciar a vuestros hijos en las práctica del mindfulness, es necesario empezar por uno mismo. Vosotros os convertiréis en sus maestros y es fundamental para hacerlo con éxito predicar con el ejemplo. El primer objetivo es asimilarlo uno mismo para transmitirlo a los niños y adolescentes. De este modo la tarea se convertirá en algo mucho más fácil y en una actividad placentera para todos.

Por otra parte, no es un libro para leer de un tirón, que no niego que se pueda hacer, pero posteriormente requerirá una relectura para ir profundizando en la temática y realizando prácticas cotidianas.

Lo primero que despertó mi atención y curiosidad respecto a Burbujas de paz es el color de las letras. Un azul clarito que ya a primera vista induce a la calma, y que por otra parte me pareció muy original.

Una de las cosas que más me han gustado del libro es la accesibilidad con la que están expuestas las ideas. A pesar de que se apoya en numerosos estudios y teorías científicas, estos se exponen de una forma muy sencilla y amena. Por otra parte, en las recomendaciones de películas, la breve explicación para enfocarlas hacia el tema del mindfulness me ha parecido ideal. Es un libro para familias y para todos aquellos a quienes les interese el tema, y en él se abarcan aspectos diversos, entre los que se incluye la relación de pareja, las nuevas tecnologías, consejos saludables,… Para crear esas Burbujas de paz se barajan términos como amabilidad, compasión, talento, gratitud, altruismo, comunicación, autocontrol,…

Los consejos para la adquisición de hábitos positivos en el estilo de vida, los juegos y actividades, son muy fáciles de seguir y llevar a la práctica (otra cosa es que requiera bastante práctica captarlo en toda su esencia) tanto uno mismo como con los niños.

La amabilidad y compasión hacia los demás que implica el mindfulness me ha encantado, y es que, ¿no creéis que de ello se derivaría una sociedad mejor? El autoconocimiento, la capacidad de resiliencia, también son factores que debemos aprender y transmitir a los nuestros.

Mindfulness en Barcelona

Por otra parte, a nivel personal, puedo afirmar que su lectura me ha resultado muy enriquecedora, y algunos os frutos de ir practicando se pueden apreciar desde las primeras semanas. Aunque nosotros estamos empezando y aún queda por aprender.

En más de una ocasión se ha hablado en el blog de la importancia de la escucha activa y los diálogos abiertos con niños y adolescentes. A todo ello, sin duda, se debe sumar la atención consciente a la que nos lleva la práctica del mindfulness. Si vosotros estáis más receptivos, más presentes aquí y ahora, cuando interactuáis con los vuestros, no os dispersáis con las tecnologías o la multitarea, vuestros hijos os lo agradecerán. Los niños perciben todo, y al captaros más atentos al momento, ellos se abrirán más. En este sentido, quiero hacer hincapié en la adolescencia, esa etapa en la que, a pesar de que muchas veces parece que lo nieguen, os necesitan más que nunca, y veréis como estando más presentes, estaréis más amables también, y todo fluirá mejor.

Los estudios científicos demuestran que la atención focalizada en el momento presente favorece el bienestar emocional y es determinante para la felicidad de las personas. Sin embargo esta idea, aunque no niego que sea cierta, que lo es, a primera impresión me pareció que se contraponía a estudios importantes que se han llevado en sentido contrario, que abogan por la necesidad de divagar para llegar a resultados más satisfactorios a nivel cognitivo… Y es que en la presentación, mientras nos hablaban, a mí se me fue el santo al cielo unos instantes, recordando a Plauto, autor de teatro romano que tras una ruina económica se vio abocado a a trabajar girando la rueda de un molino. Probablemente en ese sinfín de vueltas monótonas, en torno al eje del molino, ideaba sus obras, que escribía tras la dura jornada.

Evocar asimismo los flashes de inspiración que tenían algunos científicos de la talla de Newton, Einsten, o Arquímedes,… intuiciones que no salen de la nada, sino de un bagaje de estudio, aprendizaje, motivación y momentos de atención focalizada, pero que han quedado ahí en la parte inconsciente de nuestro cerebro, y un pensamiento volátil mientras realizaban una actividad intrascendente los hace emerger. El hecho de que la mente divague permite dar rienda suelta a la creatividad y poner en orden ciertas ideas que previamente hemos almacenado en alguna parte de nuestro cerebro. Este hecho se ha comprobado en diversos estudios, como el de Benjamin Baird y Jonathan Schooler de la Universidad de Santa Bárbara en California que fue publicado en la revista Nature.

Con todo ello, mi conclusión personal es que debemos crear nosotros mismos los espacios para divagar, y otros para mantener la atención activa. El Mindfulness sería la herramienta que nos permitiría conectar y desconectar a nuestro libre albedrío. Es importante entrenar a nuestra mente para que sea consciente de la propia atención, saber focalizarla y manejarla será de gran utilidad para el bienestar emocional, sin embargo hay que dejar un cierto espacio para que fluyan las ideas libremente, igual seremos algo más infelices, pero este quizá es un rasgo evolutivo producto de las necesidades de soluciones creativas en determinados momentos… Así que todo se debe aplicar en su justa medida: la clave esta en entrenar nuestros cerebros, y especialmente enseñar a nuestros hijos a que lo hagan, puesto que esto es algo creo que les resultará muy beneficioso.

Y más, si como ha demostrado la práctica del Mindfulness, se derivan, como nos dice Sylvia Comas, elementos tales como mayor capacidad para la empatia, amabilidad respecto al prójimo, autoconocimiento, y consecuentemente la capacidad de ejercer un mayor control sobre las emociones y saber manejarlas…

Todo ello hace de Burbujas de paz un libro muy recomendable para practicar en familia y reconectar con nuestro propio ser, cosa que repercutirá en las relaciones familiares e interpersonales en general. En casa ya estamos creando nuestras propias burbujas de paz y esperamos que muy pronto lo hagáis vosotros también.




2 comentarios - Deja un comentario
  1. Yo había oído hablar de ello. Se que en mu hospital colegios se practica con niños para relajarnos y captar su atención. Estoy preparando una entrada sobre eso. Yo he de reconocer que diversas técnicas han cambiado mi vida y que he cambiado en ese sentido vive el presente sin obsesiones disfrutando

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