El tema de las tecnologías a las que tienen alcance nuestros hijos es algo que a menudo suscita una relación amor-odio cuando somos padres.
Las nuevas tecnologías han cambiado totalmente las perspectivas de comunicación y de acceso a la información del mundo en el que vivimos. Por una parte ofrecen grandes ventajas, pero por otra parte nos sumergen en un exceso de estímulos, que sobre todo, si eres un niño, son difíciles de manejar y de discernir lo que es importante ante tanto ruido.

A ello se suma el hecho de que las redes sociales, Internet, son lugares que en algún momento se pueden convertir en peligrosos, y a nosotros, como padres, nos compete la obligación de mantener a nuestros hijos en un entorno seguro. Y para conseguirlo, a nuestra disposición nos esperan varias herramientas de control parental.

Y es que el simple hecho de que un niño navegue solo puede tener alguna que otra consecuencia negativa. Por poner un ejemplo, cuando una de mis hijas contaba con 5 años (escribía perfectamente desde los 4, y por tanto podía usar el buscador sin problemas), estaba junto a mi madre frente al PC. La niña quería buscar fichas de muñecas recortables y para conseguirlo tecleó en el Google: niñas desnudas. Estaba con un adulto, que enseguida cambió las palabras de búsqueda, pero esta anécdota es un simple ejemplo de la necesidad de usar herramientas de control parental a ciertas edades.

móvil uso niños

Mis hijos se iniciaron en las redes sociales a través de juegos en línea en los que se chatea. Llega un momento, desde bien temprano, en que quieren tener sus propias redes sociales, y yo no se lo he impedido. Eso sí, les he prohibido aceptar a ningún desconocido, y casi siempre me han consultado sobre a quién podía agregar y a quién no. Pocos amigos y bien cercanos (no valen amigos de amigos), estar integrada en sus redes,… A medida que crecen han ido obteniendo un mayor número de libertades y a ciertas edades ya no puedes intervenir. Es por ello que los padres deben hacer un trabajo cotidiano para que cuando lleguen a la adolescencia tengan su propio bagaje sobre el comportamiento que deben tener y los peligros que se esconden entre las redes sociales, los juegos con chats o Internet.

Como madre nunca he sido de aquellas personas que han controlado al milímetro lo que hacen sus hijos en la red, en ese sentido me refiero a espiar sus perfiles, leer sus mensajes o cotillear en sus whatsapps.

Sin embargo, ello no quita que desde bien pequeños hayan sido bien aleccionados en lo que se pueden encontrar por las redes, Internet, y en lo que se debe y no se debe hacer.

Además hay establecidas una serie de reglas que limitan el uso y acceso.

Un elemento muy negativo de las redes sociales entre menores es que se pueden convertir en algo muy absorbente, disminuyendo la atención sobre las cosas que realmente son importantes.

niños y redes sociales

Y para ello os citaré otro ejemplo: cuando mi hija cursaba 6º de primaria, en una reunión rutinaria con la tutora me dijo que limitara el uso del Whatsapp. En ese momento mi hija no tenía móvil, con lo que no me preocupó en absoluto, pero parece ser que se había formado un grupo de clase bastante activo de Whatsapp que, según decía la tutora, llegaban a clase bastante excitados todos y sin los deberes. Esos son los extremos a los que no debemos dejar que lleguen, entre otras cosas porque con 10, 11, 12 años, todavía son pequeños, por mucho que tengan el móvil desde la primera comunión.

Y no solo pueden derivarse del uso excesivo problemas de atención, sino que además, al tener acceso a las redes, pueden estar expuestos a problemas de Ciberbullying

Y por ello, os dejo algunas recomendaciones que siempre hemos intentado seguir en casa:

– No agregar desconocidos. Los amigos de mis amigos no son mis amigos.

– Mientras se estudia o se hacen los deberes, fuera móviles y demás distracciones.

– El uso de las tecnologías se reduce a unas horas limitadas.

– Nunca se deben subir fotos a las redes.

– Mantener control sobre la privacidad. Enseñarles desde el principio a manejar la privacidad.

– Si se les permite entrar en chats o redes públicas, nunca deben dar datos personales: decir la edad, el colegio, la población donde viven, no subir fotos, ni personales, ni del entorno en que se mueven, ni de los uniformes del cole,…

– Desactivar la función de geolocalización en el móvil.

– Enseñarles a denunciar los contenidos inapropiados.

– No formar parte de grupos que se dediquen a criticar a terceros (que los hay, actualmente el cyberbullying es una forma más de acoso)

– Y esta última para nosotros com padres: si tienes a tu hijo por amigo en alguna red social, no juzgues, no comentes demasiado, si no quieres que te bloqueen.

Si he dejado a mis hijos entrar en redes desde edades tempranas es porque considero que con cierto criterio no son negativas. Contribuyen a trabajar habilidades sociales, a desarrollar su creatividad, pueden estar en contacto con amigos con los que no se ven habitualmente, y es difícil mantenerlos alejados a unas edades en las que empieza a tener auge la necesidad de formar parte del grupo, cuando ese grupo está comunicándose a través de una red social, además de en la clase por ejemplo.

Considero muy importante educar a nuestros hijos en el sentido de que, a pesar de vivir en un mundo interconectado, hay vida más allá de las pantallas. Que por muy guays que sean los amigos a través de los dispositivos móviles y las redes, nada puede suplir el contacto de tú a tú, las miradas, los gestos y la comunicación no verbal en general. Un parque de atracciones, un paseo todos juntos, una tarde de cine, nunca se pueden suplir por quedarse en casa pegados a las redes. Por lo tanto, creo que las redes sociales pueden ser positivas, no es necesario estigmatizarlas, pero siempre con mesura y control.