• 29 de mayo, 2015

The Wall. Pink Floyd. #VDLN

viernes dando la nota 2Estaba pensando en el tema de este #VDLN. La semana ha sido larga y repleta de audiciones de los niños, en total 6 horas de conciertos, estructurados del principio hasta el final según la calidad musical de los pequeños artistas: las audiciones empiezan con los niños que acaban de iniciar este año instrumento y terminan con los que ya están finalizando, mas las bandas y combos. Y no digo que me desagrade acudir a las audiciones, al contrario, incluso me voy animando a medida que van avanzando y como no soy gran entendida siempre, cuando llega el final, acabo diciendo ¡pero qué nivel! ¡nivelazo, lo que aprenden estos niños! Y, cómo no, me siento orgullosa de los míos: me emociono, aplaudo y se me olvidan las horas que me he pasado persiguiéndoles por casa para que practiquen. Y en medio de los papis convertidos por unas horas en fans enfervorecidos me pregunto si a los peques no les subirá la fama a la cabeza después de estos conciertos que los elevan por unos momentos a la mismísima cima del éxito.

Así que podría haberme decantado por alguna pieza de música instrumental y continuar con la tónica semanal. Sin embargo apareció un flash, supongo que fruto de tan exagerados aplausos, un destello de aquellos de que aparecen de pronto en memoria, se ha colado entre mis pensamientos y en él, curiosamente, no aparecía una melodía, sino un muro de ladrillo blanco con unas letras en las que se puede leer «Pink Floyd, the Wall», rescatados del olvido desde tiempos muy lejanos, han aparecido como por arte de magia, así que hoy vamos con ellos.

De Pink Floyd, este grupo de niños bien, estudiantes de arquitectura y arte, que se conocieron en Cambridge para decidir dar rienda suelta a su lado más bohemio se podría hablar mucho: psicodelia, LSD, disputas entre ellos, la esquizofrenia de Syd Barrett, que fue quien les puso nombre, pero no duró en él ni dos años… supongo que más o menos conocéis su trayectoria. Me quedaré en el muro, concebido como una ópera rock que se editó en 1979 y de la que en 1982 se hizo una película.

El muro es una metáfora de cómo, poco a poco, diferentes hechos que ocurren en la vida de alguien, en este caso del protagonista de este disco, van convirtiéndose en ladrillos. Cada hecho aislado va aumentando el tamaño de un un muro que acabará con el aislamiento de la sociedad del personaje y en un estado totalmente alienado.

Aunque parece ser que la idea de esta ópera rock nace de la propia experiencia de Roger Waters, un personaje que algunos han calificado de antihéroe contemporáneo. Supongo que conocéis la historia: se cuenta que durante la gira de Animals en 1977 Waters escupió a la cara de un fan y ello le llevó a replantearse su posición: se sentía descontento con los estadios llenos, para Waters, más adecuados para el deporte que para la música, y también acompañado por el sentimiento de desilusión ante unos fans que le elevaban a un estado casi divino… Se dice que debido a este hecho anecdótico se replanteó su propia condición y su mente empezó a crear.

A raíz de sus elucubraciones nació la idea de crear un muro entre él y el público. De hecho Pink Floyd daban mucha más importancia al sonido y los efectos en sus conciertos que a la figura de los propios miembros, que quedaban casi en la penumbra, prueba de ello son las enormes cantidades de dinero que se gastaban en las puestas en escena.

Ese muro que imaginó Waters se componía de muchas piezas, vivencias personales del propio Waters, se reflejan en la ópera rock donde el protagonista acaba viviendo en un muro aislado del resto imaginándose ser un líder fascista.
Pink, esta traumatizado por la muerte de su padre en la guerra (el padre de Waters también murió). Curiosamente esta historia se inicia igual que la de Tommy de los Who (1969).

De hecho el muro no es solo para escuchar, el espectáculo tiene su importancia en este disco. Pink Floid en los 80 construían un muro gigante y representaban la escena con marionetas,

Como curiosidad decir que el tema “Another Brick in the Wall (Part Two)” se convirtió en una especie de himno contra el apartheid entre los jóvenes estudiantes y el gobierno de Sudáfrica acabó prohibiéndola el 2 de mayo de 1980 aludiendo que la canción incitaba a que se produjeran disturbios.

Por último os dejo un video del magaconcierto que se organizó para celebrar la caída del muro de Berlin. Tenéis más información en la Wikipedia.




14 comentarios - Deja un comentario
  1. The Wall, quizá o sin quizá, uno de los mejores discos de la historia. Buena semana.

  2. Grandes!! Muy Grandes!! Aunque mi preferida es Shine on You Crazy Diamond y discos de esa época, The Wall tiene uno de sus himnos absolutos! Buena semana!

  3. Vaya temazo! A mí me gusta también una versión que hizo Korn de esta canción.
    Es un clásico!

  4. Histórico, e historia de la música y la sociedad moderna. De The Wall me gusta más el principio de la canción, pero de tan repetida, acaba por cansarme. Imperdonable, pero es así. Todo un himno.
    Feliz semana ;)

  5. Grandes Pink Floyd! me gustan algunos temas, aunque no los siga mucho, se reconoce a unos artistas y sus grandes éxitos, esos que perduran con los años.
    Buen finde!

  6. Mamá Adanyl dice:

    Molan! xD a ellos tambien los conocía de oídas en anuncios, o la radio.. Sobretodo la primera canción. Feliz semana! Besos.

  7. A saber qué arrastraremos de nuestra educación los que ya tenemos canas. Ya que más que educación, era educastración.

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