Que a la mayoría de los niños les gustan los trenes es innegable. Por ello, el plan que os propongo seguro que les va a encantar. Se trata de montar en el Tren del Ciment  con niños. Combinar el trayecto con un par de paradas imprescindibles: los Jardins Artigas y el Museu del Ciment. Este último se encuentra ubicado entre las ruinas de la vieja fábrica de cemento Asland.

De hecho, os llevará una mañana o una tarde entretenida disfrutar de una experiencia que combina naturaleza, arquitectura y turismo industrial. Nosotros fuimos este verano al tren del ciment con los niños y lo pasamos genial.

El tren del ciment, origen y recorrido

Cuando entró en funcionamiento la fábrica de cemento Asland, en el Clot del Moro, los que trabajaban allí se desplazaban hasta ella a pie desde Castellar de N’Hug o la Pobla de Lillet. Más adelante se construyó una colonia y una línea de ferrocarril que enlazaba la fábrica de Castellar de N’Hug y Guardiola de Berguedà.

Actualmente es un recorrido corto. El trayecto se realiza en una locomotora de 4 vagones abiertos. La duración es de unos 20 minutos y consta de 4 paradas. La Pobla de Lillet, La Pobla Centre, Jardins Artigas y el Museu del Ciment.

Jardins Artigas, arquitectura y naturaleza entrelazadas

Los Jardins Artigas fueron un diseño del arquitecto modernista Antoni Gaudí. Aprovechando el paso de una de las fuentes del río Llobregat ideó unos jardines perfectamente amoldados a su entorno natural.

Indudablemente veréis su mano miréis donde miréis. Gaudí logró convertir el entorno natural, ya de por sí privilegiado, en un lugar de ensueño, con sus fuentes, puentes, bancos, escaleras y glorietas, armónicamente mezclados con la naturaleza.

Sin duda, si lo conocéis, os recordará mucho al Parc Güell pero a menor escala. No son excesivamente grandes y en una hora hay tiempo para recorrerlos y disfrutar de sus detalles y formas.

Cuando en la década de los 50 del siglo pasado la familia Artigas, propietaria de los jardines y de la fábrica de cemento Asland, se trasladó a vivir a Barcelona, los jardines cayeron en desuso y como consecuencia de ello en el abandono. Se recuperaron en 1992, cuando fueron restaurados siguiendo las directrices de la Cátedra Gaudí.

Museu del Ciment Asland, Clot del Moro, Castellar de N’Hug

En la parada del Museu del Ciment la idea es visitar la vieja fábrica de cemento Asland, ubicada en el Clot del Moro, que dejó de funcionar en 1975. El hecho de quedar abandonada, unido a que fue un conjunto arquitectónico que se erigió muy rápidamente utilizando un material de construcción poco duradero, han contribuido a que actualmente se halle en un estado ruinoso. Aunque es quizá ese estado el que le otorga un encanto especial y romántico que hace de la visita una experiencia diferente.

La fábrica fue concebida para sacar el máximo rendimiento de la fuerza de los saltos de agua del río Llobregat. El objetivo primigenio era el de construir un complejo de forma rápida, práctica y barata. Para lograrlo, Eusebi Güell, con la implicación del arquitecto Rafael Guastavino, alcanzaron nuevas metas en la arquitectura industrial poniendo en marcha un diseño con bóvedas tabicadas con mortero de cal que se apoyaban sobre una cercha metálica. Este diseño dotó al edificio de una forma original, semejante a un caparazón, que nos hace pensar en ese acercamiento de la arquitectura a las formas de la naturaleza tan característico de la época modernista. La fábrica de cemento se puso en marcha al poco tiempo, manteniéndose en funcionamiento desde 1904 a 1975.

En la visita al museo descubrimos tanto las características de esta singular construcción como los materiales. Interesante es el uso del ladrillo plano para construir la bóveda catalana. Conoceremos tanto sus formas como aquellos elementos relacionados con el cemento. Aprenderemos cómo se elabora el cemento. Descubriremos el porqué de la construcción de la fábrica Asland precisamente en ese emplazamiento, y pasearemos por lo que fue el funcionamiento en el día a día de la fábrica.

El museo es muy visual, con alguna parte interactiva. En el museo del cemento, además, encontraréis maquetas y planos de la fábrica, vale la pena recrearse en ellos antes de subir para saber con qué nos vamos a encontrar.

El conjunto en sí es completo. Nosotros particularmente nos quedamos con ganas de más, porque en una hora que teníamos antes de volver al tren, si no queríamos esperar al siguiente, se nos quedó corta la visita. También echamos de menos no hacer coincidido con el día de la visita teatralizada, supongo que tendremos que volver al Tren del Ciment con niños.

Informaciones prácticas sobre el Tren del Ciment con niños

Si queréis viajar en el Tren del Ciment con  niños puede optar por entradas por separado o en billete combinado. Tanto el tren, como los Jardins Artigas, como la fábrica de cemento Asland creo que merecen la pena visitarse. Personalmente, os recomiendo que cojáis el combinado que sale más a cuenta.

Si sois de aquellos a los que os gusta que vuestro perro os acompañe a todas partes, en el Tren del Ciment las mascotas son bienvenidas. Asimismo, los perros pueden entrar a los jardines y dentro del museo. El único requisito es que durante el trayecto de tren vayan con bozal. Si no tenéis, en la misma estación venden bozales. Y, por favor, seamos cívicos y recojamos las caquitas, que a todos nos gusta encontrar los parques limpios.

Las entradas se pueden comprar vía Internet o en la misma estación. Nosotros fuimos directamente a la estación no tuvimos problemas de colas ni de exceso de gente. Era un domingo de agosto a la hora del primer viaje.

Si os decidís a realizar el recorrido por la mañana, os recomiendo ir a primera hora. Si no, tenéis que quedaros al mediodía en la fábrica de cemento. El último tren de la mañana nos pasaba a la 1 y hasta las 3 no llegaba el siguiente.

Los horarios varían según la época del año, así que es mejor consultarlos antes de salir. En cuanto a los horarios del recorrido, os informarán en taquilla. Al comprar el billete os aconsejaran sobre  los más adecuados para planificar la visita.

Para comer hay varias opciones, La Cantina, en la propia fábrica. Otra opción es bajar al pueblo de la Pobla de Lillet. Por último, acercaros a les Fonts del Llobregat, donde está la Fonda de la Font. En la fonda  ofrecen  hay menú y carnes a la brasa a precios asequibles.

Si os gusta hacer picnic, encontraréis una mesa en el Museu del Ciment, otra en la primera parada del tren. Otra opción de picnic es en las Fonts del Llobregat. Las fuentes se encuentran a poca distancia  (Castellar de N’Nug). Hay unas mesas para picnic que pertenecen al restaurante Molí de les Fonts, supongo que previo pago se pueden utilizar.

Si lleváis bebés, mucho mejor portear. Con silla de bebé no podréis acceder a muchos sitios, los jardines tienen escaleras. En la fábrica el camino para subir es de tierra.

En la estación de la Pobla de Lillet y en el Museu del Ciment, Clot del Moro, hay parque infantil. También cuentan con aparcamiento para los coches. Si queréis verlo todo, mejor empezar en la estación de La Pobla de Lillet.

Espero que os sirvan estos consejos. Si os animáis a hacer esta excursión al Tren del Ciment con niños, comentarme que os ha parecido.