• 11 de abril, 2015

Yo también digo ¡NO! : Detengamos la niñofobia

A veces me pregunto a donde se dirige nuestra sociedad en la que algunos sectores de la población se tornan más individualistas, egocéntricos, insensibles, incapaces de empatizar ni de asumir la imperfección inherente de sus congéneres… No se aguanta a las parejas, al primer contratiempo los amigos se tornan enemigos, molestan los perros, los gallos que cantan por la mañana, las bicicletas, los balones, las charlas de la gente en las terrazas… y ahora les ha tocado el turno a los niños, ¡molestan los niños únicamente por el hecho de serlo y comportarse como tales!

Leí con estupor el tweet de una viajera de RENFE quejándose de compartir asiento junto a una mamá con el carrito y su bebé. Me pareció la gota que colmó el vaso…Y ¿por qué lo colmó? por el simple hecho de que desde hace tiempo existe una tendencia a evitar que los niños acudan a ciertos lugares. Me he encontrado con hoteles que no admiten niños, restaurantes que no admiten niños… Incluso desde hace años conozco de la existencia en tierras inglesas de un pueblo, Firhall. en el que no se admiten niños.

Estos hechos me lastiman como madre, porque parece que las familias con niños somos entes vandálicos, maleducados y que no saben convivir en sociedad… Cuando acostumbra a suceder lo contrario, ya que precisamente somos las familias las que estamos comprometidas con la educación de nuestros retoños y a cada paso les enseñamos a comportarse en sociedad, a ser educados, a dar las gracias, pedir por favor y a respetar a los demás. Considero la niñofobia una tendencia que precisamente no aboga ni por el respeto, ni la tolerancia, ni la educación, sino por el separatismo, los prejuicios y la marginación por razón de edad.

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Y esta tendencia a la niñofobia, que va tomando posiciones entre algunos grupos de población, bajo mi punto de vista es fruto de la deshumanización paulatina de nuestra sociedad. Somos seres sociales, gregarios y por naturaleza deberíamos ser capaces de integrar todas las características individuales de cada uno de los miembros que forman parte y conviven en sociedad. Individualidades que al fin y al cabo contribuyen a dar diversidad y color a la vida. Por desgracia, esta sociedad que autodenominamos civilizada cada vez respeta menos alteridad: los diferentes molestan, los abuelos molestan, los niños molestan… Y esos mismos que no respetan las etapas de la vida no son conscientes de que alguna vez fueron niños y que probablemente llegarán a la senectud.

Ni siquiera son conscientes de que de cada persona se podrían sacar cosas que no gusten o simplemente molesten a otras, porque todavía no existe un ser humano ideal. Quizá estos mismos que se quejan de los niños son los que van a la playa con la música a tope, no ceden su asiento a los ancianos, dejan mil desperdicios en la montaña, ponen los pies en el asiento del tren, se hurgan la nariz o se cortan las uñas en público, o parlotean incesantemente por el móvil en un vagón… Porque cosas molestas hay muchas. Sin embargo, y hablo en general, los niños que viajan con adultos en transporte público se suelen portar bien. Hay cosas que no se pueden evitar como que un bebé llore, no obstante lo normal es que el adulto que lo acompaña intente tranquilizarlo. Son muchas las ocasiones en que he coincidido con niños en el asiento del tren y en más de una me he encontrado a una mamá preocupada (o yo misma lo he estado) porqué los demás viajeros no sufran ningún contratiempo. Y cuantas veces me he entretenido durante un trayecto aburrido viendo a una madre interaccionar, jugar o hacer cosquillas a un pequeño para que este sobrelleve mejor el viaje y “no moleste”.

Ahora aparece un prototipo de adulto que considera que las familias con niños son una especie aparte que se ha de mantener a distancia y esta idea me parece absolutamente antinatural. En tiempos ancestrales las familias eran grandes, grandes clanes, y todos aportaban lo que podían en favor de los demás miembros del grupo, claro ejemplo el de la niña de Atapuerca, Benjamina, que sin poder valerse por sí misma sobrevivió gracias a la ayuda de los demás miembros del clan. Probablemente jamás pudo colaborar pero también es probable que ninguno de los miembros del clan la considerara una molestia. En aquella época la comida no venia del supermercado e iba directa al microondas, en la prehistoria sobrevivir costaba mucho más, pero unos se esforzaban para otros sin esperar nada… Sabían que cada ser humano era valioso. El afán de cuidar y proteger es inherente a nosotros, está entre nuestros regalos innatos… Una cuestión de supervivencia pero más allá de lo individual: de especie. Me pregunto donde estaríamos ahora si a la gran mayoría de los humanos les incomodaran los niños, los apartaran, no los quisieran o los dejaran a la buena de Dios por “pesados”… Los niños son el motor del futuro. Sin niños la humanidad estaría condenada al fracaso, extinguida en menos de 100 años, sino antes, atrincherada en el propio egoísmo de vivir únicamente por y para nosotros.

A aquellos a los que les molestan los niños les aconsejaría que aprendan un poco de los pequeños, que busquen en su interior a aquel niño que un día perdieron, pero que estoy segura que sigue vagando por ahí. Cuando lo consigan dejarán de mirar a los niños como una tortura… Es de esos “monstruitos” que se mueven y hablan rápido, que son inquietos y vivaces de los que algunos adultos deberían tomar ejemplo (quizá si fuera así el mundo sería mejor).

Por mi parte sólo me queda decir que mis hijos (y los niños que me han rodeado a lo largo de mi vida) me han enseñado muchas cosas: a comportarme de forma más altruista, a compartir, a seguir soñando despierta, a creer en la magia, a esforzarme por hacer las cosas bien, a potenciar mi autodisciplina para mantener sus horarios, a reír de cualquier tontería, a valorar los pequeños detalles, a emocionarme por sus logros, a luchar por ellos…. No pararía de enumerar todo lo que he aprendido de los niños, pero si lo resumiera en unas pocas palabras diría que sobretodo me han enseñado a luchar cada día por ser mejor persona.




10 comentarios - Deja un comentario
  1. silvia dice:

    es que me parece increíble esto que esta pasando! todos hemos sido niños no???

  2. De veras hay un pueblo inglés en el que se prohíben los niños? :o Y quién es el alcalde? Herodes o el señor Burns? Madre mía, lo que hay que ver…

  3. Totalmente de acuerdo contigo, algunos adultos olvidan que un día ellos también fueron niños. Besos

  4. He añadido mi post en el que comenté lo que ocurrió con el tuit del tren.
    La verdad es que tenemos que tener más paciencia. A todos nos molestan determinadas cosas de los demás y hay que aguantarse. Los niños pueden ser molestos para algunas personas, pero son también personas y son el futuro. Prefiero un niño que un sobaco apestoso, con perdón. Ja,ja,ja.

    • montsar dice:

      Sí, coincidimos hay muchas cosas que molestan y los niños son niños. A veces la gente se olvida que vivir en sociedad requiere tener cierta capacidad para la convivencia. Mil veces un niño que alguien que apeste!!! ;-)

  5. Estoy de acuerdo con todo lo que dices.No sabía lo del pueblo inglés que prohibía niños,¡Qué extremistas! Y ¿Qué harán cuando envejezcan?.
    La gente olvida con mucha facilidad.
    A mí me encanta los bebés y cuando estamos en consulta o en una cola y veo un bebé ,mis hijos y yo les hacemos monerías para que se rían ¡Nos encantan!.
    También recuerdo que cuando estaba en un restaurante y mi bebé comenzaba a llorar ,yo me salía o su padre para no molestar hasta que se calmaba . Lo que sí veo,y es lo que estoy en contra es que muchos padres permisivos dejan a los hijos que rompan,hagan y deshagan en los sitios , me pone mal ver en un parque precioso y limpio,una familia de padres e hijos sentados vertiendo todo tipo de basura ,sea peladura de pipas,paquetes de patatas,envases ¿eso lo hacen en su casa? . Hay mucha mala educación y ,claro pagan todos por culpa de unos.
    La del tren , que poco empática .

    • montsar dice:

      Sí, de hecho nosotras tampoco podriamos comprar una casa allí, no solo por tener hijos menores de 16 sino por tener menos de 45 años. Lo malo es lo que tu dices que pagan justos por pecadores. Pero en estos casos creo que la culpa tampoco es de los niños sino de los padres que no les enseñan a convivir en sociedad!!! Y la del tren es que hay gente para todo porqué a quien se le ocurre? lo que hace el aburrimiento ;-)

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