Después de leer un post de La Parejita de Golpe en el que habla de las cosas que nunca se habría imaginado que haría antes de tener hijos, se me ocurrió contaros algo que nunca creí que haría: ir a un concierto de One Direction.
One Direction es un grupo juvenil que arrasa entre el público pre y adolescente. Aunque, por lo que a mí me parece, la juventud se divide entre directioners, que los adoran y anti-diretioners.viernes dando la nota 2Una de mis hijas es fan de esta banda y, aunque escucha todo tipo de música, siempre en algún momento suena One Direction una vez tras otra en mi casa.

Hace un par de años fuimos a ver la pel·lícula (This is Us, 2013) sobre la historia del grupo. Mucha propaganda sobre su propio éxito. Aunque lo que más me llamó la atención es la capacidad de algunos para crear un producto de la nada y convertirlo en todo un fenómeno de masas.

Esta Boy Band se creó a través de un programa de televisión, ‘The X Factor, al que los componentes acudieron por separado y quedaron sin clasificar. A Simon Cowell se le ocurrió juntarlos y formar un grupo musical, unos niños que por aquel entonces contarían unos 16 años (2010), lanzados al estrellato desde la nada. Me pregunté como debían vivir esto tanto ellos como sus padres y si cuando todo acabara serían capaces de volver a la normalidad.

El pasado verano asistí de buen grado al concierto que tenían programado en Barcelona para acompañar a mi peque. Las entradas las compré el mismo día que salieron, con varios meses de antelación. Mi sorpresa fue mayúscula cuando en la pantalla de mi pc se me informaba de que estaba en medio de una cola virtual para acceder a la compra. ¿Cola virtual…? ¡Ni siquiera sabía que existía!. Fue más de media hora.

Y , después de algunos meses llegó el ‘gran día’ Así que mi peque estaba muy contenta. Y allí que nos fuimos. Yo con mi falda corta tejana que combine una camiseta y unas Converse que tomé prestadas de mi hija mayor (nunca hubiera creído que me pondría ropa de mis hijas) Cuando mis hijas me vieron Se echaron las manos a la cabeza y exclamaron al unísono -Mamaaaaaa…!!!

Al llegar al lugar del evento mi primera intención fue la de salir corriendo de allí: miles y miles de adolescentes… una aglomeración tan impresionante que me daba pavor meterme con mi niña en ese meollo por temor a ser engullida por la multitud. Y otra cosa que nunca hubiera imaginado que haría…quedarme entre esa marea humana.

Menos mal que compré entradas de grada (Había niños que llevaban como un mes acampados en la puerta. Así que no quiero pensar lo que serían las primeras filas) Y es que llevando a una niña de 11 años no es cuestión de correr riesgos.

Buscamos la puerta y nos colocamos es la fila correspondiente, dispuestas a aguantar estoicamente el calor y la cola. Delante nuestro una niña algo mayor que la mía, que venía del País Vasco según creo recordar, acompañada de su padre, comentaba preocupada como sería el día siguiente, y es que, según ella, ese concierto había sido su único objetivo desde hacía varios meses. Mi cara debía ser un poema, sin embargo le dije- No te preocupes, a partir de mañana piensa en el concierto del año que viene.

Así que, después de dos teloneros aparecieron One Direction entre los gritos enfervorecidos de sus fans. Allí mi hija y yo hicimos un poco el tonto y en los últimos bises nos fuimos porqué si salíamos al mismo tiempo que el resto seguro que teníamos horas de cola para salir de Montjuic.

Mi marido nos esperaba a fuera junto a otros padres. Tanto dentro como fuera del recinto había muchísimos padres. Daba la sensación de que salíamos del cole…excitadas y contentas y con la peque afónica se acabo la experiencia. Aunque probablemente cuando regresen tendré que volver a ir. Pero encantada de compartir con ella estos momentos en los que hacemos cosas que nunca nos imaginábamos haber hecho.