Desde Penguin Random House Grupo Editorial ha llegado a nuestras manos el cuento titulado “El conejito que quiere dormirse”. Una obra de Carl-Johan Forssén que nace con el objetivo de ayudar a los niños a conciliar el sueño.
En palabras de Forssén:
“Mi objetivo con el libro es ayudar a los padres de todo el mundo que tienen problemas con sus hijos a la hora de dormir. Quiero que este libro ayude a los niños a relajarse y a dormirse más rápidamente cada vez que escuchen el cuento.”

 

Título “El conejito que quiere dormirse”

El conejito que quiere dormirse, cuentos infantiles

Autor: Carl-Johan Forssén Ehrlin
Ilustraciones: Irina Maununen
Sello: Beascoa
Páginas: 32

Sinopsis de “El conejito que quiere dormirse”

El conejito Carlitos tiene sueño, sin embargo, no consigue dormirse. Para ayudarle a conciliar el sueño, mamá coneja le lleva a visitar al tío Bostezo. Les acompaña el niño que está escuchando la historia. En el camino hacia la casa del tío Bostezo se encuentran a otros animalitos, como el caracol y la lechuza, que les dan sabios consejos para poder conciliar el sueño.
Ya de vuelta de casa del tío Bostezo, el conejito Carlitos, que no quiere perderse el final de la historia, va sintiendo cada vez más sueño.

Objetivo de “El conejito que quiere dormirse”

El objetivo de “El conejito que quiere dormirse” es conseguir ayudar a relajarse y dormir a aquellos niños que presentan dificultades para conciliar el sueño. Para conseguirlo, el autor Carl-Johan ha introducido, a lo largo de la trama, una serie de técnicas psicológicas que favorecen la relajación e incitan al niño a dormir.

Opinión personal de «El conejito que quiere dormirse»

En casa, antes de ir a dormir, intentamos propiciar un ambiente relajado y tranquilo. Con mi peque acostumbramos a leer un cuento en la cama para favorecer un sueño tranquilo. La primera vez que cogimos el cuento, mi hijo, al ver el título dijo: -¡pues yo no me voy a dormir con este cuento! Debo confesar que tras esa afirmación rotunda hizo todos los esfuerzos posibles para no dormirse. A mitad del libro ya se le cerraban los ojos… Pero de golpe se levantaba y decía: -Espera que voy a hacer pipí, o cualquier otra excusa para levantarse y no caer. Pero antes de llegar al final, un viernes, bastante tarde, colechando… ¡También sucumbí! No lo terminamos, la primera vez, en parte, porque es bastante largo y sobre todo porque a través de la lectura se entremezclan varias técnicas: relajación, meditación…

A veces he recurrido a cuentos de meditación para niños para favorecer un sueño tranquilo y en «El conejito que quiere dormirse» he encontrado algunos puntos en común con este tipo de libros: el hecho de visualizar un elemento, en este caso una caja, donde guardar los problemas, el de ir relajando el cuerpo parte a parte…

Las técnicas de meditación se conjugan con una serie de «órdenes» y mensajes para propiciar la llegada del sueño “déjate llevar por el sueño”, “dormir ahora”, “le entra todavía más sueño”. Debo confesar que mientras iba leyendo uno tras otro este tipo de mensajes me sentía como si quisiera hipnotizar a mi hijo: “dormir ahora, dormir ahora…” Supongo que en eso consiste el método, pero, a nivel personal, tanto imperativo no me acaba de convencer.

Por otra parte encontré muy buena la idea de introducir al niño plenamente dentro de la historia, ya que los protagonistas son el conejito Carlitos y el niño al que va dirigida la historia. Para ello, a lo largo de la lectura aparece la palabra nombre entre paréntesis para que el lector pronuncie el nombre del niño. Con ello se consigue que el pequeño se sienta protagonista y altamente identificado con el conejito Carlitos.

Ilustraciones de "El conejito quería dormirse"

El hecho de que el lector tenga que acompañar la lectura con acciones físicas como espolvorear polvos mágicos alrededor del niño o emitir bostezos también me parece muy acertado. Así como también me ha convencido el que sea un libro no para leer, sino para ser leído. Particularmente me apasiona leer en voz alta y poner la entonación, la cadencia necesaria a cada frase, y este libro, en este sentido, está muy bien. Además, antes de empezar da algunos consejos de cómo se debe proceder a la lectura, en qué puntos se debe remarcar, en cuáles modular la cadencia…

Las figuras de los conejos algo desgarbados y con trazos del dibujo marcados nos han encantado porque desprenden dulzura. El dibujo del conejito Carlitos, que a medida que van pasando las páginas va teniendo más sueño, está muy logrado, porque realmente se aprecia el paso a un estado de presueño en los dibujos. Las ilustraciones transmiten ternura. Los paisajes son mágicos, totalmente de cuento.