El tema que nos ocupa el “Hay vida de los 6” de este mes, qué va a pasar con el blog cuando los niños crecen, es algo que resulta imposible negar que me planteo de vez en cuando.
De hecho, cuando me lancé a la escritura de un blog sobre maternidad, mis hijos eran todavía pequeños. Recuerdo la ilusión con la que redacté mi primer post, el de un espectáculo destinado a la primera infancia que me emocionó: Girasons.

Museo Ciencia y técnica Terrasa

Evidentemente una parte de los contenidos estaban dedicados a temas de lactancia o de colecho, ya que en aquel entonces todavía mi peque disfrutaba de la lactancia materna. Ahora hay algunos aspectos de los que me motivaban a escribir en los inicios que se van quedando lejanos.
Fueron pasando los años, ya son 6, y aquello que empezó no se sabe bien cómo, va tomando fuerza en mi vida:
Me sumergí en en la blogosfera y aprendí el significado de nuevos términos, como SEO, posicionamiento, HTML,… Me informé, indagué y enseguida me di cuenta de que llevar un blog no se limita a relatar tus experiencias de forma más o menos personal.
Sin apenas percatarme, el blog fue pasando a ser una pequeña parte de mí. Hace años que el bloc de notas y la cámara se tornaron compañeros incansables de viaje. Allí están en las salidas, o cuando elaboramos manualidades.
En el blog permanece una huella, que puede ser narrada de forma más íntima y cercana o bien más impersonal y lejana, no obstante, siempre la percibo como provista de la esencia de ciertos momentos vividos.
En determinadas ocasiones, el blog se convierte en un instrumento para tomar consciencia desde otra perspectiva de algunas de las cosas que hacemos en família, de los intereses del momento o las preocupaciones que nos pueden embargar en determinadas etapas del crecimiento…
Por otra parte, el hecho de poner algunas cosas por escrito permite percibirlas como más perdurables y capaces de sobrevivir a la memoria del olvido. Obviamente con la ventaja de permanecer en la nube y ser susceptibles de poder ser recuperadas, pequeños esbozos de algún día, sea de fiesta o de cada día, que igual que un álbum de fotos, te permiten recuperar sonrisas y sensaciones que quizá ni siquiera recordabas.
Sin embargo, los niños, aquellos cuya crianza y educación son el eje principal sobre el que gira tu blog, van caminando lentamente hacia la vida adulta y con ellos el blog va evolucionando y pese a tener el mismo estilo de contenidos, estos se van adecuando a los progresos de los niños. Van quedando atrás temas como los de la lactancia y van apareciendo otros nuevos.
Las manualidades sencillas y simples de los inicios se van tornando más elaboradas. Los talleres infantiles de los museos se van transformando en visitas guiadas.
Ya no vamos a ver Pinocho o Caperucita Roja, sino obras más enfocadas a todos los públicos o público adulto, y todo ello se refleja en el blog.
Algún día no tan lejano, ley de vida, la esencia de este blog perderá su sentido porque los pequeños crecen y les llega el momento de extender las alas y echar a volar. El blog, un blog de família tal y como ahora esta concebido, deberá adaptarse y evolucionar. Hacia donde se enfocarán los contenidos no lo tengo claro. Lo que sí que sé es que llevo varios años como blogger y es algo que me gusta y en principio no me apetece plantear que pudiera cerrar el blog junto a una extensa etapa de mi vida. Sin embargo, no puedo afirmar que no lo vaya a hacer.
Sin embargo, supongo que seguirá evolucionando siguiendo mis intereses personales. Los hijos, a medida que vayan adquiriendo autonomía, acabaran perdiendo protagonismo en favor de aquello que me motive más en ese momento.
Probablemente, con el tiempo se vayan cerrando secciones y apareciendo otras nuevas. Quizá una nueva afición, más tiempo para viajar, un interés más marcado por temas de gastronomía, seguramente alguna sección de Historia Antigua.
Podría augurar que poco a poco el blog irá perdiendo su carácter familiar para convertirse en algo más personal. Realmente esto son divagaciones, porque no tengo ninguna certeza sobre qué depara el futuro y mucho menos el del blog. De momento es un día a día y no me aventuro en más.
Sin embargo, me apena pensar en que podría cerrarlo o modificar los contenidos, ese momento debe ser percibido como el de cuando los hijos se independizan, aquello que denominan “nido vacio”, que debe proporcionar sentimientos encontrados: por una parte probablemente debes sentirte feliz de que vivan sus vidas pero por otra percibes el vacío de tener que virar lo que durante un tiempo fue el eje principal que movía el engranaje de tu existencia. Que mejor o peor, tu trabajo ya está hecho y que ahora tus prioridades deben cambiar.




Y para WP