El tema de las pagas, el ahorro y la relación de los niños con el dinero es un elemento que es susceptible de irse trabajando en el día a día. En la vida cotidiana se nos presentan mil situaciones para fomentar y enseñar buenos hábitos económicos a los niños.

Vivimos inmersos en una sociedad de consumo de la que muy pocos pueden escapar, y los niños pequeños pueden ser altamente influenciables. Al salir de casa son numerosos los objetos que llaman a los niños como lo hacía en el cuento el pastel de Alicia. El término -¡Cómeme! se ha transformado en -¡Cómprame!, y no hace falta ni siquiera salir de casa, desde la tele, los canales de Youtube, las revistas,… estamos rodeados de comunicación que nos acaba creando necesidades que la mayoría de las veces son irreales. La tentación es fuerte para un niño, que además puede llegar a pensar que cuando se acaba el dinero se va al cajero, y de ahí empiezan a brotar los billetes igual que el agua emana de un manantial.
Esa fue una de las primeras cosas que tuve que enseñar a mis hijos desde bien pequeños: que los billetes no salían del cajero por arte de magia sino que ese era el dinero que teníamos guardado en el banco.

Hay niños que piden más, otros que menos, sin embargo lo que está claro es que no se puede comprar todo lo que piden, por mucho que se tiren al suelo y te miren con miradas amenazadoras o suplicantes diciendo que aquella compra es para ellos asunto de vida o muerte. Aunque, como madre, sabes a ciencia cierta que a los cinco minutos se habrán olvidado del objeto en cuestión.

Dar paga a los niños

Mi experiencia personal con los niños y la adminstración del dinero

Considero que el hecho de tener una paga es una ayuda para enseñarles a que no se puede comprar todo lo que se desea y que el dinero se ha de saber administrar para priorizar lo que consideras más necesario o simplemente gusta más. Y que si se lo van guardando, pueden conseguir la cantidad suficiente para conseguir algo más grande.
Sin embargo, debo confesar que nunca les he dado a mis hijos una paga para que se la administrasen. Si quieren algo, se compra o no se compra, y no hay más dilema.
Por otra parte, ahora que las niñas empiezan a salir solas les damos algo de dinero para lo que necesiten, pero ellas son conscientes de que debe llegar cambio a casa y no hay que aprovechar el bosillo lleno para comprar lo que se antoje.

Como he apuntado con anterioridad no les damos paga a los niños, no obstante lo que sí que cuentan es con una cantidad de dinero que les da su abuela. Como vive lejos y viene poco, cuando lo hace les deja cantidades que a veces se podrían considerar excesivas para un niño. Cuando eran más pequeños se lo administrábamos nosotros, pero a partir de los 6 ó 7 lo empezaron a hacer ellos. Debo reconocer que esto les ha beneficiado, ya que con los años les ha servido para aprender a administrarse y hacer que les dure varios meses. Así que suelen ellos mismos los que disfrutan de poseer una reserva para cuando salga ese juego de la consola tan esperado, el siguiente ejemplar del libro que estaban leyendo, o aquella camiseta tan molona que acaban de ver en el centro comercial. A veces, incluso han puesto dinero en común para comprarse algo entre los tres, con negociaciones entre ellos incluidas. Este dinero se lo guardamos nosotros, y cuando lo necesitan se lo damos o les compramos el objeto en cuestión. Aunque ellos tienen muy claro lo que tienen, lo que han gastado y lo que les queda.

Así que, tras mi experiencia personal, básicamente abogo por que los niños tengan un pequeño montante del que disponer libremente, ya sea en forma de paga, o en su detrimento, un pequeño fondo que ellos mismos se puedan administrar para que, poco a poco, vayan aprendiendo que es necesario tener un rinconcito ahorrado por cualquier necesiad que pueda surgir.

Beneficios de las pagas o ahorros en los niños

– Aprenden a conocer el valor del dinero.
– Practican el cálculo matemático.
– Desarrolla la capacidad para discernir entre varios elementos. Trabajando la capacidad para elegir y tomar decisiones.
– Favorece la aptitud de prever las necesidades futuras.
– Fomenta el aprendizaje de la práctica del ahorro.
– Gestionar la paga favorece la autonomía y desarrolla el hábito de la responsabilidad.

Hay quien ofrece la paga a sus hijos a cambio de pequeñas tareas domésticas, aunque lo respeto, bajo mi punto de vista, pedirles que pongan la mesa u ordenen su habitación ha de ser fruto de la decisión responsable de una buena convivencia, y no de tener una paga semanal. Aunque ese ya es otro tema, el de las tareas domésticas, del que se podría hablar largo y tendido. Lo dejo en el aire.