Un día de una semana como esta hace 15 años salía de una sala de partos con un bebé sobre mi pecho, con unas manitas entre moradas y amarillas, producto de unas pocas horas, que si bien parecía que todo había ido genial, no debió ser tanto a juzgar por el color de sus manitas y el liquido manchado de meconio que emergió al romper la bolsa.

Pero ahí estaba, con sus 3’750 Kg, un bebé sano y fuerte, que lloraba desconsoladamente, no se si por la adaptación al cambio de ambiente o porque entre mis brazos inexpertos no sabía muy bien ni como coger, los nervios a flor de piel… agarrándola fuerte porque temía que se pudiera caer, tan frágil y delicada.
viernes dando la nota 2

Aquel día nació mi primera hija y con ella una nueva faceta de mi vida que nunca hubiera podido adivinar que sería tan gratificante y vivida.
Quien me iba a decir que aquella pequeña criaturita iba a poner mi mundo del revés, cambiar mis prioridades y mi perspectiva personal.

Un camino lleno de altibajos, aunque debo reconocer que han sido más los altos que los bajos. 15 años con aquella pequeña que con dos recién cumplidos lloraba en la guardería porque la hacían subir a una tarima y gritar a los 4 vientos ¡Soy mayor! La pedagoga, incapaz de ponerse en su piel, observaba su reacción extrañada. Pues no sé de que se extrañaba, ¿qué necesidad hay de ser mayor a los dos años…? No hagamos mayores a los niños antes de tiempo, todo tiene su momento. No sé que sentido puede tener ir por la vida adelantando acontecimientos, tanta prisa por hacerles crecer. Hay que disfrutar de la niñez, que todo pasa en la vida.
Me gustaría que la viera ahora que han pasado los años, con las ideas bastante claras y un nivel de autonomía que llega a límites insospechados.

Aquella niña que se enganchaba por igual a un libro que a un videojuego y que ¡mira por donde! gracias a los videojuegos, a los que algunos le tienen tanta manía, se ha hecho una artistaza del estilo Deviant Art y ha conseguido la fluidez en el inglés que solo puede dar el contacto directo con gente nativa.

Cuando era pequeña, mi hija, se sabía de memoria la canción que os he traído hoy a este viernes dando la nota. Nu ma, nu ma iei. Padres primerizos que quedábamos alucinados cuando ella, con 4 añitos recién cumplidos en el verano del 2004, dse sabía de memoria las palabras y frases de aquella canción que nos sonaba a chino, aunque parecía que no para ella. Por eso os he traído este tema , porque es una de aquellas canciones que cada vez que la escucho me trae a la mente unos buenos recuerdos de una época que ya pasó.

Llegan los 15, límite entre la infancia y la adultez, en que toca soltar lastre, ir perdiendo fueza en favor del sus propias iniciativas y dar paso a nuevas influencias. Y aunque sienta cierta nostalgia al tener que cerrar la puerta de la niñez, y que en mi corazón siempre será como aquel bebé que lloraba sobre mí en la camilla, confío en haber aportado unos buenos cimientos en los que asentarse. Porque le queda todo un mundo lleno de experiencias por vivir, aunque no sea el mundo que me gustaría ofrecer, es el que hay y como mínimo espero transmitirle la facilidad para sacar el mejor partido de aquella cosa tan contradictoria que llamamos vida. Así que desde aquí le mando mis felicitaciones y una gran puerta abierta en este camino hacia la adultez.

Por otra parte me despido de los Viernes Dando La Nota hasta septiembre. Voy a publicar poco en agosto. Así que os deseo a tod@s una felices vacaciones.