Este Viernes Dando La Nota me he decidido a poner un poco de heavy. Pero el Heavy visto desde una perspectiva diferente y es la de la relación de este género músical con los niños y adolescentes dotados intelectualmente.
Así que para este #VDLN os dejo el tema de Metallica: One (And justice for all, 1988). viernes dando la nota 2

Generalmente en nuestra sociedad se ha creado un estereotipo, en el que tiene mucho que ver el cine, las series de tv, y algunos programas sensacionalistas, de los niños y adolescentes superdotados como pequeños y repelentes sabiondos con gafas, a los que les gusta la música clásica… Pues no, esta imagen se encuentra muy alejada de la realidad, ni son todos sabiondillos, ni aburridos, ni todos llevan gafas y es más a muchos de ellos les encanta el heavy.

No vayáis a pensar que esta afirmación me la he sacado de la manga. La verdad es que, después de haber escuchado en numerosas ocasiones que el rock duro les gustaba a estos niños, decidí lanzarme a la red en busca del origen de esa idea: lo atestiguan estudios como el que realizó hace algunos años la universidad de Warwick.
Aunque lo que esta claro es que no a todos los niños con altas capacidades les gusta el heavy ni todos los metaleros son superdotados.

El estudio de la citada universidad del Reino Unido se realizó basándose en un baremo de 1057 niños y adolescentes de edades comprendidas entre 11 y 18 años todos ellos con altas capacidades intelectuales.

Dicho estudio dirigido por Stuart Cadwallader y el profesor Jim Campbell investigó sobre las preferencias, actividades de tiempo libre y gustos musicales, entre los últimos destacaba el rock seguido del pop. Lo más curioso es que en este estudio se dieron cuenta de que la música iba unida a la propia actitud de los niños, a su manera de enfrentarse al mundo.

Aquellos que tenían mayor afición por el heavy eran aquellos que tenían más dificultades relacionadas con la autoestima y concepto de sí mismos. A partir de ahí resulta muy fácil deducir, aunque en el estudio se preguntó a los niños, que la música heavy se convierte en una válvula de escape para las propias frustraciones personales. Según los encuestados al escuchar este tipo de música se producía en su interior una especie de catarsis que venía a ser como una liberación.

Y es que son muchos los niños de altas capacidades que tienen ciertos problemas para encajar en una sociedad que a menudo no les entiende. El día a día se convierte para ellos, en ocasiones, en un sobresfuerzo para adaptarse a los demás. Desde pequeños perciben que son diferentes y en la adolescencia, donde la clave está en integrarse dentro de un grupo muchos de ellos inhiben sus capacidades, principalmente las niñas. Pero estos conflictos emocionales por algún punto tienen que aflorar y parece ser que el heavy metal resulta en estos casos “problemáticos” en una especie de método de auto ayuda en el que descargar su desajuste con sus compañeros.