En verano, con el calor, los peques siempre están dispuestos para comer polos y helados. En casa tenemos una especialidad de polos: los de cóctel de San Francisco. Los niños se los comen encantados y la receta para hacer los polos es muy sencilla. Incluso los peques los pueden hacer solitos. Ya que básicamente se trata de mezclar los ingredientes y al congelador.

Polos caseros

El San Francisco es un cóctel que no contiene alcohol y al que la grosella le confiere un toque de color que lo hace muy llamativo a la vista. Al contener zumos de fruta es ideal para fiestas y celebraciones infantiles o para consumir en cualquier momento. Aunque yo generalmente lo reservo para ocasiones especiales, ya que no soy muy partidaria de los zumos envasados por su alto contenido de azúcar. Sin embargo, se pueden preparar con zumos naturales y en este caso se convierte una bebida saludable y nutritiva para los peques para tomar en cualquier momento.
Así que la receta que os traigo a continuación es un San Francisco, pero, en vez de servido en vaso, convertido en helado.

Ingredientes para hacer helados de san Francisco

– Grosella o granadinaHelados caseros con niños
– Zumo de melocotón
– Zumo de piña
– Zumo de naranja

 

Cómo elaborar los polos de san Francisco

 

Necesitamos una polera, la podéis encontrar muy fácilmente en cualquier tienda de menaje.
En cada recipiente de la polera colocamos a partes iguales (1/3) los zumos de melocotón, piña y naranja.
En mi receta personal pongo partes iguales de cada tipo de zumo y a ojo, pero la receta original contiene mayor cantidad de zumo de naranja, un poco menos de piña y un pequeñisimo toque de de melocotón. Así que podéis variar las cantidades en función de si os gusta más dulce o más ácido.

Para finalizar, añadimos a cada polo un chorrito de granadina. La granadina contribuye a darle un toque de color, el color rojo que se aprecia en las fotos, sin embargo, es mejor que el chorrito sea pequeño, ya que al ser un jarabe muy dulce, si echamos demasiada cantidad nos mata el resto de sabores.

A continuación, tapar con el palo los recipientes de los polos y dejarlos en el congelador. En unas 3 horas ya están listos para consumir.
Para que se desprendan con facilidad de la polera simplemente hay que dejarlos un poco bajo el grifo y  estirar del palo.

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