Villa de Popea en Oplontis, el tiempo se paró

Hace algún tiempo, en familia, visitamos la antigua Villa de Popea en Oplontis, cerca de Nápoles. Nos alojamos algunos días en Pompeya y nuestro objetivo era disfrutar de los restos más relevantes de lo que se conservó bajo la lava del Vesubio.

Así que, en nuestro periplo por conocer lo que había quedado, visitamos Pompeya, Herculano y la Villa de Popea en Oplontis. Esta última se halla ubicada en Torre Anunzziata, muy cerca de la ciudad de Pompeya.
 Vista general de la Villa de Popea

También nos acercamos un día a la playa de Castellamare de Stabia. Y allí sacamos las cartas de Plinio el Joven, que llevábamos impresas. Las cartas relatan como fue la erupción y la muerte de su tío Plinio el Viejo. Lo cierto es que en la playa de Stabia, quedando por detrás de nosotros la ciudad moderna no era lo mismo. Sin embargo, reconozco que fue muy emotivo estar allí y revivir, a través de la lectura, los hechos. La descripción tan vívida de Plinio el Joven nos acercó a esos momentos más de 2000 años después.

Llegamos a Pompeya a mediodía, dejamos las cosas en el Hotel Iside, pequeñito,  sencillo, y muy familiar, y nos dirigimos a nuestra primera parada: Torre Anunzziata, la antigua Oplontis.

Detalle de una esquina del peristilo con sus columnas en la Villa de Popea en Torre Anunzziata

Habíamos alquilado un coche, craso error, ya que para moverse por la zona lo mejor es el tren de cercanías. El dueño del hotel nos aconsejó el tren, ya que nos dijo que circulando con coche de alquiler era posible que nos robaran. Lo cierto es que en ningún momento nos sentimos inseguros en Torre Anunzziata. Tampoco paseamos por la ciudad, ya que fuimos de la estación a los restos arqueológicos directamente.

Desde la estación llegamos a la Villa de Popea en Oplontis. Era la primera parada de nuestras visitas previstas y quedamos impresionados con lo que vimos. Acostumbrados a ver Villas romanas de las que solo quedan los cimientos y alguna pared, aquello nos pareció una maravilla. Se conserva casi todo: las diferentes estancias, las estructuras, mosaicos y las pinturas. Aunque hay una parte de la villa que ha quedado cubierta por los edificios de la ciudad actual.

Había muy poca gente, era temporada baja y la Villa de Popea en Oplontis es una de las grandes olvidadas. La mayoría de turistas se deciden por Pompeya y Herculano. Pero sin duda, vale la pena visitar la Villa de Popea Sabina. Nosotros, fans como somos de todo lo relacionado con la historia de Roma, estuvimos 3 días de inmersión total en el tema y aún nos quedaron cosas en el tintero.

Villa de Popea, estructura de una ventana y pinturas en el interior

La villa se encuentra dentro de la ciudad y muy cerca de la estación, unos 5 minutos andando. Os tenéis que bajar en la parada de Torre Anunzziata del Circumvesuviano. Desde la estación el recorrido es más o menos una L invertida. No tenéis que meteros por callejuelas ni es nada complicado.

La villa de Popea en Oplontis, la actual Torre Anunzziata

Cuando llegamos a la Villa de Popea en Oplontis tenemos que bajar una cuesta, la villa queda en un nivel más bajo que la calle y ello hace que disfrutemos de unas vistas generales de todo el conjunto arquitectónico.

Se cree que la villa perteneció a Popea Sabina, la segunda esposa de Nerón. Sin embargo, a pesar de que se sabe que Popea tuvo propiedades en la zona, no hay suficientes indicios para afirmar que realmente le perteneciera. La propiedad se le atribuye por unos nombres marcados a modo de grafitti que se relacionan con algún esclavo del propio Nerón.

Es una villa bastante grande y suntuosa. La villa de Popea en Oplontis se fue ampliando con los años y ello le otorga una estructura bastante original. Particularmente destacaría la piscina, que hace un desnivel, y se encontraba en su origen rodeada de naturaleza. La piscina no es pequeña, ya que mide 61 x 17 m. Y a lo largo de la piscina se elevan diversas dependencias dedicadas a comedor, salones, habitaciones y pequeños jardines. La villa también alberga unas pequeñas termas.

 Anforas romanas almacenadas en Oplontis, Villa de Popea

En las estancias de la Villa de Popea en Oplontis llaman especialmente la atención las pinturas. Se encuentran muy bien conservadas y nos permiten hacernos una idea de la suntuosidad de la residencia, recrean elementos arquitectónicos, jardines, animales, fuentes. No paséis por alto los mosaicos, vale la pena recrearse en cada uno de los detalles que se han conservado.

Por otra parte, destacar los jardines. Gracias a los indicios arqueológicos se han replantado tanto en el interior como en el exterior de la villa las especies que había en la época. Esto nos va genial para ofrecernos una idea más visual de cómo se introducían los elementos naturales en el interior y alrededores de las viviendas.

El ala este esta dedicada a la zona de los esclavos, organizada en torno a un peristilo con una fuente en medio. Me llamó la atención por lo grande que es, aunque no podemos obviar que no estaba dedicada únicamente a las dependencias de los esclavos, sino que también tenía la función de lugar de almacenaje.

Un poco de Historia: sobre las cartas de Plinio el Joven y la erupción del Vesubio

Como os he comentado, leímos una carta de Plinio en la playa de Castellammare di Stabia. Si os soy sincera, la idea primera era acercarnos a los restos arqueológicos, pero se nos hizo tarde y acabamos de noche en la playa. Allí rememoramos la historia leyendo en voz alta las cartas dirigidas a Tácito. Os cuento un poco sobre el origen de las famosas cartas:

Cuando el Vesubio entró en erupción, el joven romano observó el fenómeno desde Miseno. A pesar de la lejanía, 30 Km, Miseno ofrece una favorable visión del Golfo y del Vesubio.

Detalle de pinturas en Villa Popea, cerca de Pompeya

Unos 20 años más tarde, en dos cartas dirigidas a su amigo Tácito, ofrecerá una descripción exhaustiva de la muerte de su tío, Plinio el Viejo, víctima de la catástrofe. Gracias a ello poseemos, además, una narración detallada de los acontecimientos del 24 y 25 de agosto del 79.
El rigor científico de esta epístola se nos presenta en la actualidad como la primera descripción de una erupción.

En el 79 Plinio el Joven habitaba, junto a su madre, en Miseno, en la villa de su tío Plinio el Viejo.
Cuando el volcán estalló, Plinio el Joven, fue advertido por su madre.
El gran pino “, del que habla, según cálculos actuales ascendía unos 32 km hacía la atmósfera.
La nube que, según él, se precipitaba hacia las montañas, es lo que ahora se denomina flujo piroclástico.

Plinio el Joven decidió contemplar el fenómeno desde la lejanía. Así que no acompañó a su tío, que en su afán científico, deseaba vivir los acontecimientos en primera línea.
Según la crónica de su sobrino, cuando el Viejo se disponía a partir, recibió una misiva de Rettina, esposa de Casco, solicitando ayuda para escapar de la bahía, la única salida de su villa era por vía marítima.

A partir de ese instante, la misión científica se transforma en humanitaria. El Viejo, comandante de la flota de Miseno, fletará 4 cuatrirremes.
Al llegar a la costa vesubiana, la lluvia de lapilli, pumita (piedra pómez) y cenizas calientes va en aumento. Sin embargo, otro suceso les dificulta el acceso:

“Ya se había creado un fondo marino improvisado y un derrumbe de la montaña impedía acercarse al litoral”

La elevación vertical del suelo que les impidió atracar es una característica de la fenomenología volcánica.
Todo ello unido al viento del sur desfavorable, según el Joven Plinio, obligan al viejo naturalista a tomar rumbo hacía Stabia.

Patio del ala este donde dormían los esclavos


La bahía de Stabia

En Stabia, Plinio el Viejo, se refugió en casa de su amigo Pomponio, el cual estaba dispuesto a fletar un barco con sus pertenencias. Sin embargo, el viento desfavorable les impedía zarpar.

Desde allí, siguiendo el relato de Plinio el Joven, Pomponio y Plinio el Viejo observaron como las llamas emergían de la montaña. Es probable que se tratara del flujo piroclástico que se dirigía a Pompeya y Herculano.

Ante la imposibilidad de la huida, deciden pernoctar en casa de Pomponio.
Durante la noche se intensifica la violencia de la erupción y la lluvia de lapilli y piedra pómez cae sobre Stabia.

Al amanecer, el volcán, en plena fase paroxística, les obliga a huir hacia la costa, protegiéndose la cabeza con almohadas. Al llegar Plinio el Viejo, se desvanece y encuentra la muerte. Según su sobrino a causa de los gases emanados.

No obstante, las investigaciones actuales especulan sobre un ataque al corazón, basándose en factores como el hecho de que fuera el único miembro del grupo que pereció y que los pocos cadáveres encontrados en Stabia conducen a afirmar la alta probabilidad de que sus habitantes consiguieran escapar.

Miseno

El amanecer del 25 de agosto la fase peleana del volcán alcanzó Miseno. En su segunda misiva Plinio describe la evacuación de Miseno. La población logró escapar y Plinio habla de una “nube cayó sobre la tierra y recubrió el mar”; posteriormente una gran oscuridad, similar a la de un eclipse los envolvió.

 Pinturas de Villa Popea

El primer vulcanólogo de la Historia

Plinio el Joven, en sus dos cartas a Tácito, con la finalidad de relatar los hechos que condujeron a la muerte de su tío, son explícitamente descriptivas, gracias a las anotaciones in situ que tomó Plinio el Viejo, en cuanto a las características del tipo de erupción, que hoy en día denominamos pliniana.


Recomendaciones practicas para visitar la Villa de Popea
  • Lo mejor es acercarse en tren: el Circumvesuviano. Si vais en coche, encontraréis un parking muy cerca de la Villa de Popea, pero, como os he indicado, es mejor ir en tren.
  • Es ideal visitarla en momentos de buena luz diurna para apreciar mejor los detalles de las pinturas.
  • No esta muy masificada y podéis comprar las entradas allí mismo. Aunque también podéis comprar una combinada cuando adquiráis la entrada a Pompeya.
  • Los primeros domingos de mes la entrada es gratis. Los menores de 18 tienen entrada gratuita.
  • Al entrar dan una guia bastante completa en diversos idiomas. También se puede optar por visita guiada (con guías independientes). Si vais con peques, os recomiendo ir por libre y ir explicándoles sobre la marcha.
  • Es una villa grande, pero la visita no requiere demasiado tiempo. No es lo mismo una casa sola que Pompeya y Herculano que son ciudades enteras.

 Detalle de las pinturas Oplontis, pájaros y ramas
La visita es muy recomendable. A los niños les encantará ese atrio con columnas altas, las pinturas brillantes y el espíritu que se respira… Además, no encontraréis demasiados turistas. Podréis pasear tranquilos en un impresionante viaje a través del tiempo por la villa de Popea en Oplontis.

11 comentarios

  1. Saioa 6 de mayo, 2019
  2. Lorena Molina 13 de mayo, 2019
  3. Ana González 13 de mayo, 2019
  4. cristi lugo 14 de mayo, 2019
  5. Maria ML 14 de mayo, 2019
  6. Arien 14 de mayo, 2019
  7. Milagros 15 de mayo, 2019
  8. Carolina 15 de mayo, 2019
  9. Lai - asi piensa una mama 15 de mayo, 2019
  10. resi 15 de mayo, 2019
  11. Paula Alittlepieceofme 17 de mayo, 2019

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