Segovia es una ciudad a la que vale la pena escaparse con los niños para disfrutar de los vestigios históricos que alberga, como el imponente acueducto que data de la época romana, la catedral que se alza esplendorosa en su Plaza Mayor, el Alcázar, que parece directamente sacado de un cuento de de hadas y que invitará a los peques a soñar con la vida de los caballeros de la época medieval… Son muchas cosas las que hay por hacer y ver en Segovia. Perderse por sus calles, el casco antiguo y el barrio judío constituye un verdadero placer.

Vistas a la Torre de San Juan, Segovia

Lo primero que nos llamó la atención al entrar en la ciudad fue el cartel que rezaba: Segovia Ciudad Amiga de la Infancia. Este título es concedido por UNICEF en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales. Este reconocimiento es debido entre otras cosas a la creación de un consejo de infancia, ludotecas, la prevención de drogodependencias y la implicación de los de niños y adolescentes en actos importantes de la ciudad. Así que en Segovia se aboga por que los niños y adolescentes tengan voz en los asuntos de la ciudad. Este hecho ya nos condujo a entrar en Segovia con una sonrisa esbozada en nuestros rostros.

Alcazar de Segovia

Qué ver en Segovia en un día. Itinerario

Como he anticipado, Segovia es una ciudad que es difícil abarcar en toda su profundidad en un solo día, y menos con los niños, que necesitan tomarse su tiempo para asimilar lo que ven, o simplemente para divagar. Sin embargo, os propongo un recorrido bastante completo para haceros una idea de lo más emblemático de Segovia.

A mi parecer y si no habéis estado lo mejor es dejar el acueducto para el final y empezar por la zona del Alcázar.

Caballeros medievales

Para ello, podéis iniciar vuestra visita en la Puerta de Santiago, una de las puertas de la muralla que daban acceso a la ciudad, no es tan llamativa como la de San Andrés, aunque tiene su encanto. Una vez allí, no paséis por alto la visita a la exposición de títeres cuyo fondo procede de la colección particular de Francisco Peralta. Se compone de 38 títeres relacionados con personajes del romancero popular.

A continuación os dirigís hacia el Alcázar de Segovia. El Alcázar se alza imponente bajo un cielo azul luminoso, arquitectónicamente llaman la atención sus torres coronadas con agudos capiteles en pizarra que contrastan con el granito de la estructura, y que hacen de este una construcción muy original, más propia de los castillos de Centro-Europa. Hay opciones de visita guiada, pero con los niños, casi mejor os recomiendo coger una audioguía e irles explicando aquello que vemos en las diferentes estancias y algunos de los acontecimientos que se produjeron en él, como la boda en la capilla de Felipe II con Ana de Austria.

Catedral de Segovia

Aunque en su mayor parte esta reconstruido, vale la pena recorrer su patio, sus estancias decoradas, bien con mobiliario, bien con armaduras de las justas medievales, las puertas y los techos mudejares, los amplios ventanales, las pinturas,… Como curiosidad, decir que el Alcázar fue escogido para la creación del Real Colegio de Artillería y como muestra de ello se conserva una amplia exposición de materiales tales como armas, balas de cañón, uniformes de cadetes,…

Junto a la entrada al Alcázar, podéis optar por coger la de acceso a la Torre de Juan II, que es una alta torre, al final de la cual encontraréis un patio con unas impresionantes vistas de Segovia y alrededores. Si lleváis niños muy pequeños no os lo recomiendo, ya que la subida consta de 152 escalones en una estrechísima escalera de caracol en la que tendréis que ir cediendo el paso a los que vayan en la otra dirección.

Barrio de Segovia

A continuación bajáis por la calle del Socorro, que os conducirá hasta la Puerta de San Andrés, también denominada de la Judería, custodiada por dos torres almenadas. Una puerta preciosa, que esta restaurada, a la que podéis subir.

Seguimos nuestro recorrido por detrás de la Catedral para llegar hasta el Templo del Corpus Christi, que era la antigua sinagoga, ya que estamos paseando por lo que fue el barrio judío de la ciudad.

Y tras la sinagoga, ya podemos dirigirnos a la Plaza Mayor en la que se alza la Catedral de Santa María de Segovia o Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos.

Casa de los Picos, Segovia

Una catedral que se destaca por sus formas volátiles y estilizadas de estilo gótico, pero con ciertos elementos renacentistas que la hacen alejarse de lo que es la típica catedral a la que estamos acostumbrados, ya que su construcción data de los siglos XVI a XVII y por tanto se trata de un gótico muy tardío, en pleno Renacimiento europeo.

Una vez vista la Plaza Mayor os dirigís a la calle Isabel la Católica, en el paseo os encontraréis con la Iglesia de San Martín y la Cárcel Real. Siguiendo calle abajo en dirección al Acueducto, la Casa de los Picos.

Turismo en Segovia

En la Casa de los Picos encontrareis una bifurcación, allí os recomiendo llegar hasta el Acueducto a través de la calle del Obispo Gandásegui. De este modo os ahorrareis las escaleras de subida para llegar a las partes más bajas del acueducto y poder verlo desde arriba. El Acueducto de Segovia data del s. II d. C, fue construido en la época del emperador Trajano. Abastecía la ciudad con el agua del manantial de Fuentefría. Verlo alzarse, cruzando la plaza del Azoguejo, imponente, imperecedero, elevándose al cielo, conservando ese colosal esplendor resulta un verdadero impacto visual.

Segovia Monumental

Y con el Acueducto finaliza esta pequeña ruta por Segovia, que entre visitas, y paseos tranquilos, con las pertinentes paradas a comer o a descansar os va a llevar un día completo. Respecto a la restauración en Segovia no tendréis problemas para encontrar algún local que se adapte a vuestros gustos y bolsillos, puesto que la oferta es amplia y variada. Lo típico, el cochinillo y el lechazo. Aunque en casa, no somos capaces de comernos a esos bebés de cerdito que parecen directamente sacados de la película de Babe, pero para gustos… Por último no os olvidéis de llevar unos judiones de la Granja, que están muy ricos y son muy típicos de la zona.